liderazgo personal

8 de Marzo, Día de la Mujer. El día después.

8 de Marzo, Día de la Mujer. El día después.

Y aún habrá quien piense que celebramos algo…

Este día es tan sólo un recordatorio masivo de que llevamos siglos (sí, literalmente) pidiendo que no se nos haga de menos, que  se nos respete, que se nos reconozca y que nos dejen vivir en paz.

Y por lo visto, aún estamos lejos de que parte de la sociedad nos consideren sus iguales, aunque diferentes.

Ya bien entrados en el siglo XXI, y viendo el panorama que se extiende ante nuestros ojos, me entristece enormemente pensar en lo diminuto y lento que es el cambio, en cuánto tiempo será necesario para que esta ya  ésta arcaica y trasnochada sociedad patriarcal deje de agarrarse a su poder, para pasar a convivir con todos los géneros en las mismas condiciones.

Muchas mujeres salieron ayer a la calle y se manifestaron,  mientras que otras se mantuvieron apartadas del ruido. O se expresaron en otros medios, ahora que estamos tan imbuidos en tecnología, que utilizan para hacerse oír. Cada una canaliza estas emociones y pensamientos de frustración, impotencia y auténtico cabreo como puede.

Mi reflexión es acerca de lo que podemos hacer a partir de hoy, o  del 9 de Marzo de cada año. Porque los problemas que tenemos no mejoran al día siguiente, de hecho, nada cambia, ni se ve un cambio apreciable  a corto ni medio plazo.

Lo que resuena en mis entrañas es, para mí, la única opción: recuperar el poder personal, o tomar las riendas de nuestra vida, de una vez por todas.

Esto resulta, la mayoría de las veces, un  desafío. Nuestra sociedad no está preparada para ello,  siempre estamos detrás de alguien que toma decisiones por nosotras, o anteponemos los intereses de los demás a los nuestros, sin apenas percatarnos del detalle. Luego llegan épocas de transición, como cuando una es madre, los hijos se independizan o se acerca a la menopausia, y nuestra alma se revuelve y nos pone delante de los ojos la verdad de nuestra vida, con toda su crudeza y su dulzura, al mismo tiempo. A eso le llaman a veces depresión, crisis, o cualquier otro apelativo que se les ocurre.

¿Cómo cambia nuestra vida cuando tomamos la sartén por el mango, y decidimos a su vez asumir las responsabilidades que nos corresponden como individuo?

Empezamos a entender que el punto en el que nos encontramos es el resultado de nuestras decisiones anteriores. También vemos con claridad a quién le hemos entregado nuestro poder personal, y entonces decidimos que hasta aquí hemos llegado.

Se abre la ventana de la independencia, de la libertad y de la responsabilidad. Todo junto, sí, ya que lo uno conlleva lo otro.

Mientras tanto, una gran cantidad de personas prefieren (y deciden, a veces inconscientemente), mejor seguir enjaulados que tomar responsabilidades y beneficiarse de las bondades que conlleva.

Empezamos a tomar consciencia de la repercusión de las cosas que hacemos y decimos y de cuánto todo ello va a influir en nuestra vida a partir de ahora (como lo ha hecho siempre, vamos, solo que ahora nos damos cuenta y nos volvemos proactivas en lugar de reactivas).

Comprendemos que no hay ninguna, NINGUNA  razón para seguir aceptando muchas cosas, situaciones y personas que hemos tenido  en nuestra vida hasta ahora. Ponemos límites, nos volvemos más sinceras, y nos queremos un poco más. Casi nada.

Y sabemos que hay otras muchas mujeres como nosotras, atravesando cualquier tipo de “crisis”, que pasan por el mismo barrizal en que nos encontramos.

En lo que a mí respecta, hace ya algunos años decidí que iba a recuperar mi poder personal, ese que nunca debí perder. Y en ello sigo.

Ahora ayudo a muchas mujeres a que también recuperen el suyo, porque he comprobado que no hay nada que me haga sentir mejor que sentir que soy libre.

¿Sabes aquello de que juntas se va más lejos? Pues a eso me refiero.

Como escribió Mary Wollstonecraft, filósofa y escritora inglesa del s. XVIII :

«No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas»

Recupera tu poder personal, ese que solo a ti te pertenece.

ES URGENTE.

Es urgente no dejarse llevar por la corriente.

Hasta pronto.

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